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Pasión por atender
Cada vez resulta más importante el conocimiento que las
organizaciones y sus líderes tienen acerca del “cliente”, ya
que es él quien determina la razón de ser de la empresa y es
a su alrededor en donde convergen las estrategias, visión,
misión, principios y valores organizacionales. En la
actualidad por efecto de la globalización y la aplicación de
modelos gerenciales como la calidad total, six sigma,
customer
relationship management
(CRM) y el balance scorecard, por solo citar algunos de los
más conocidos, se ha generado un proceso donde los productos
que compiten por la preferencia de los clientes son
prácticamente iguales. Es un mercado donde la mayoría de las
marcas del mismo sector son fabricadas en el mismo lugar y
las estrategias político-administrativas regulan para que
todo sea homologado.
En un mundo de productos homologados, las
empresas han decidido competir a través del servicio, esta
concentración de esfuerzos y estrategias de mercadeo para
estudiar y promover las mejores prácticas de la competencia
“ Bench marketing” han generado también homologación
en los servicios.
En la actualidad las palabras servicio y producto son
prácticamente sinónimos, “El servicio es en sumo grado un
producto primordial” Peter Drucker. Cuando se adquiere un
automóvil o una computadora lo que se obtiene es una
mezcla indivisible entre los elementos
tangibles y los servicios asociados a ellos, mantenimiento,
asesorías entre otros. Ocurre exactamente lo mismo al
contratar los servicios de una empresa consultora dicha
asesoría es entregada en soportes físicos y tecnológicos
Tangibles.
La clasificación de una organización o de un sector
económico a través del producto o servicio que genere, en
empresas de servicios o manufactureras o de productos es
poco útil en mercados donde todas las empresas e
instituciones entregan productos y servicios
indivisibles y sin predominio de uno sobre el otro.
Se debe plantear la existencia
de una nueva Empresa: La empresa de “La Atención”.
Todas las organizaciones requieren de procesos de atención
al cliente en ocasiones también llamado servicio de atención
al cliente. Creemos que es de gran utilidad dejar de
utilizar la palabra servicio cuando esta
referido al proceso de atención al cliente
dentro de las instituciones. Servicio tiene
que ver con el qué y cómo se entrega la información,
la asesoría, la facturación y el proceso de cobranza entre
otros; en cambio La Atención contiene
procesos de influencia positiva que se produce entre
personas: cliente interno en relación con clientes
externos o ejecutivo de atención en relación con usuarios.
La atención al cliente crea una nueva dimensión en los
negocios: la experiencia basadas en las relaciones
humanas : sino puedes diferenciarte con tus
productos/servicios diferénciate por tus personas. Se ha
creado un nuevo mercado donde el cliente exige atención con
un alto componente
humano
Es paradójico que mientras los clientes requieren mayor
componente humano en las relaciones comerciales, las
empresas se esfuercen en entrenar a sus equipos de atención
al cliente con técnicas superficiales basadas en saludos,
bienvenidas, sonrisas, actitud positiva y “el regrese
pronto” entre otras..
Las relaciones de atención con los clientes están carentes
de profundidad, cuando las personas piden verdaderamente
ayuda, los trabajadores de las membrana de contacto no la
pueden ofrecer; sus competencias y conocimientos no son
suficientes para alcanzar a los requerimientos y/o
necesidades de sus clientes.
El modelo de colocar a los trabajadores poco formados y
entrenados y con menor conocimiento de nuestros negocios en
contacto con los clientes es muy contradictorio, que
esperamos que sólo sonrían y digan: yo no puedo ayudarlo.
Debemos plantearnos un cambio de paradigma en los procesos
de entrenamiento de los equipos de atención al cliente o al
usuario.
Un programa de entrenamiento en atención al cliente debe ser
una experiencia gradual y continua, diseñada para dotar al
trabajador de competencias en tres niveles diferentes, el
primer nivel, donde se entregan elementos básicos de
cortesía y educación, sumados al conocimiento mas simple de
la operación del negocio. Si el trabajador no lograr
adquirir estos aprendizajes, no podrá pasar al segundo nivel
de entrenamiento donde se discute acerca de los elementos
diferenciadores del mercado de la atención: La comunicación
efectiva, sus preguntas, la escucha de verdad y la creación
de alternativas frente a las necesidades de los clientes. El
tercer paso del entrenamiento contiene estrategias de ayuda
creativa e innovadora, de creación de cultura de atención y
de pasión por atender.
Tres claves para la búsqueda
de pasión al atender a los clientes.
Primera clave: La actitud positiva
Durante mucho tiempo se ha pensado que con una gran dosis de
actitud positiva se pueden lograr las relaciones y el
ambiente necesario para el proceso eficiente de la atención.
La actitud positiva sin pasión por el conocimiento
y el aprendizaje se transforma en una trampa de múltiples
puertas donde la simpatía personal de quien atiende y las
normas de educación se confunden y compiten con la
profundidad que debe tener la atención.
La actitud de un trabajador se
mide en su capacidad de re-inventarse, su flexibilidad y la
decisión de ser creativo frente a los retos que representa
los requerimientos y necesidades de los clientes. Esta
verdadera actitud sumada a la pasión por el conocimiento, no
sólo del producto/servicio, sino también de sus compañeros y
los clientes genera
la profundidad de la atención.
Segunda clave: La empatía versus el valor de la pregunta
“No pudiste atender al cliente,
porque no te pusiste en sus zapatos”. Esta es la frase que
repiten diariamente miles de supervisores de atención al
cliente en el mundo. Imaginarse cómo se debe sentir el
cliente frente a una situación o una oportunidad de compra
de un servicio/producto tiene un universo de respuestas,
esto probablemente sea importante para estadísticos y
estudiosos del tema, pero en ese acto de suposición de cómo
se debe sentir el cliente, nuestro trabajador invierte
tiempo, y mientras eso ocurre, se pierden las oportunidades
de ayudar a la gente. El camino mas rápido para conocer que
desea el cliente es
preguntar.
El cliente acude a una tienda o a un banco en busca de
ayuda, son ellos los que muchas veces invierte energía para
ser vistos, debemos realizar esfuerzos para cambiar esta
situación. El proveedor de la atención debe estar abierto al
contacto con el cliente y la pregunta es el puente hacia
ese contacto, ella nos lleva directamente a la necesidad y
requerimiento de nuestros cliente y nos permite brindar
ayuda.
Solo se puede ayudar cuando existe verdadera aptitud
positiva, que es la suma de la pasión por el
conocimiento y la pregunta sin prejuicio como vinculo y
administración de nuestra empatía.
“Lo ayudo con gusto” u “Hola aquí estoy yo para atenderle”,
son frases diferentes a la muy frecuente: “¿Qué puedo hacer
por usted?”, que suena en los oídos y cerebro de nuestros
clientes en: dígame rápido que me esta interrumpiendo.
Tercera clave: Observa y escucha con todo tu cuerpo.
Comunicarse es hablar y escuchar en un acto reciproco, donde
se comparten códigos e intercambian información y saber.
Pero en atención al cliente comunicarse es primordialmente
escuchar. Al mejor y simple estilo Marriott:
“Una de las claves de la atención eficaz reside en
reconocer cuál es la mejor forma de escuchar en cada
situación. Por ejemplo a veces basta con cerrar la boca”.
Nos comunicamos no sólo con nuestra palabras, existe todo un
código de gestos que comunican muy efectivamente nuestras
emociones. El investigador Albert Mehrabian
descompuso en porcentajes el impacto de un mensaje: el
siete por ciento es verbal y el noventa y tres por
ciento tono y gestos. Debemos aprender a escuchar con
todo nuestros cuerpo, con todos nuestros sentidos, los
gestos, sonidos y velocidades comunican mas que las propias
palabras.
Escuchar es una decisión en la que nos comprometemos a
concentrarnos en las necesidades de otro ser. Es una ventana
de oportunidades en el proceso de la ayuda, sólo pregunto si
estoy dispuesto a escuchar y a comprender.
El gran reto es escuchar con el fin de ayudar,
la mayor parte de las personas no escuchan con la intención
de comprender, sino para contestar. Están hablando o
preparándose para hablar. Esta competencia de hablar y
responder rápidamente y nuestros paradigmas representan
enormes dificultades para escuchar. Nuestra experiencia,
forma de hacer las cosas o ver la vida, filtran la
información que recibimos; la transfiguran y cambian
engañando a nuestro poder de percepción. Cuando abrimos
nuestros oídos también se abre la mente. Escuchar es una
oportunidad de aprender. Cuando se escucha con el fin de
ayudar, debes desprenderte de los prejuicios y conectarte a
la posibilidad de diseñar opciones que
conduzcan a las soluciones de las situaciones y
requerimientos de nuestros clientes.
Queremos comprender a las personas para poder apreciarlas,
pero en nuestras relaciones de atención al cliente debería
suceder todo lo contrario, lo que no se aprecia no se
puede comprender.
En este momento hay miles de
gerentes diciendo que el clientes es lo mas
importante: el eje de nuestras organizaciones, debe
producirse un verdadero cambio en los modelos de
entrenamiento en atención para ser coherente con esta
expresión y transformar a nuestros colaboradores en
servidores en la búsqueda de
la pasión por atender.
Alberto Patiño.
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